Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas

jueves, junio 21, 2007

Solsticio de Verano

El día mas largo del año, hoy comienza el verano, pero también es el momento en el que el sol empieza a morir. A partir de hoy los días serán cada día más cortos y las noches más largas.

Es hoy, y no la noche de San Juan (como quieren hacernos creer) cuando la magia flota en el aire, cuando hay un "algo" especial.

Una maravillosa sensación me embarga cuando levanto la cabeza irguiendo el rostro macilento hacia la luz del astro rey, olvidándome por un momento de la cadena que me ata a la pata de la mesa, de esta sociedad monetaria y estúpida, del ensalzamiento de la mediocridad, de la manada y de la tribu. La magia que emana del sol me lleva a desear, a soñar con un mundo diferente, un mundo que no deje a nadie de lado, un mundo en el que yo pueda encajar de una maldita vez... Bajo la vista y nada ha cambiado, la tribu, la manada, la mediocridad y la cadena que me ata siguen aquí, pero el sol se merecía ese tributo.

El Dios más antiguo de la humanidad reaviva ligeramente la chispa de talento que en un tiempo brilló con fuerza en mis ojos y que ahora no es más que rescoldo, ya a punto de agotarse. Y entonces, sólo quedarán éstas palabras como recuerdo de lo que fui.

Miro mi cadena y noto, como micrón a micrón, ese rescoldo brevemente avivado se va enfriando. Un día ya no quedará nada más que frío. Sólo deseo que para ese dia haya conseguido embrutecerme lo suficiente como para no darme cuenta. Pero eso no ocurrirá: asistiré al lento desvanecimiento siendo plenamente consciente de lo que ocurre, como ha ido ocurriendo hasta ahora. Los deseos jamás se cumplieron, ningún Dios escuchó nunca mis plegarias. Quizá por eso nunca he conseguido creer. Quizá...

martes, junio 05, 2007

Fe reforzada

El día ha amanecido triste y gris, lluvioso y sin demasiadas previsiones. Por supuesto que la vida sigue, y que hoy no llegaré a casa hasta las 11 de la noche, pero hoy mi corazón sólo alberga determinación. Siento mi futuro con una determinación tal que asusta, no estoy acostumbrado.

Ayer canté sobre un escenario por primera vez en mi vida (no, el karaoke no cuenta) y la sensación fue magnífica. A pesar de estar actuando frente a familiares y amigos (que siempre es más complicado que frente a un grupo de desconocidos) y a pesar de tener conciencia de estar haciéndolo fatal (básicamente porque no sé cantar), me sentí tan cómodo sobre el escenario que no quería bajarme. La sensación debe ser mil veces mejor cuando sabes que estas ofreciendo un espectáculo digno.

Este sentimiento me ha reconciliado conmigo mismo después de haberme sentido tan mal la vez anterior que salté a un escenario a representar un monólogo. Eso termina de reforzar la fe en que lo que yo necesito es escenario, focos y público.

Ya no puedo vivir sin eso.

sábado, marzo 31, 2007

Vagancia

Debería escribir alguna de las dos novelas que tengo empezadas. Debería escribir el relato de ciencia ficción para el sorteo CPA. Debería escribir un guión para un director interesado en ello. Debería escribir el relato que tengo en la cabeza. Debería...

Y sólo puedo estar aquí, vagueando. Luego me quejaré de que no tengo tiempo. ¡Asco de vagancia! Joder, qué malo me sabe, coñoya.

viernes, marzo 09, 2007

Everquest y el MundoReal

Hoy, sin venir a cuento, sin ninguna excusa que lo justifique, me he puesto a recordar los tiempos en los que jugué a Everquest. Me ha surgido en el coche, esperando en los atascos mañaneros e inmediatamente he dejado de prestar atención a la excitación y sensación de libertad que me produce el conducir y he puesto el piloto automátio, pasando a sumergirme en un mundo de recuerdos y morriña.

El caso es que hace unos años, cuando no había otro juego online, estuve jugando a Everquest durante un año, y quizás sea esa la época en la que más cerca he estado de la felicidad. Un mundo completo para sumergirte siendo el personaje que quieres ser. No soy constante, y nunca llegué a niveles máximos (había 65 niveles, por aquel entonces), me quedé a 54 con el personaje con el que más subí (un Beastlord Iksar, para los más curiosos). Pero recuerdo aquellos dias de xp (matar los mismos bichos una vez tras otra para subir niveles), hablando por el canal del gremio (Guardianes de Solusek) con algunas de las mejores personas que he conocido jamás.

Es cierto que Norrath (el mundo de Everquest) no es un mundo completo, y que el juego en sí no es la realidad: es una simplificación del mundo que conocemos. Pero es un mundo en el que puedes marcarte unos objetivos y sabes que con algo de paciencia y constancia los vas a conseguir. No resulta frustrante, ni decepcionante. Cuando estás jugando no se te ocurre que allí puedan existir Clubs de la Lucha. No están llenos de gente engañada que no sabe a dónde se dirige. No existen los madrugones y el trabajo y el esfuerzo tienen recompensas. Y la sensación de haberse quitado de encima todo eso es tan placentera que te gustaría poder sumergirte ahí y no salir jamás.

Por eso esos juegos (ahora mismo arrasa el World of Warcraft) tienen millones de jugadores. Son millones de personas que no tendrían que jugar si el mundo funcionara. Millones de personas que viven en un mundo en el que sus ilusiones han sido frustradas una tras otra por una realidad que parece creada a propósito para joderles la vida. Millones de personas que no son adolescentes flipados por los videojuegos (esos no quieren pagar) ni inmaduros emocionales, ni hikikomoris, ni ningún tipo de carne de telediario de antena 3. Son personas normales, como usted y como yo, a las que por una vez en la vida se les ofrece la posibilidad de conseguir los sueños, los objetivos que se plantean.

World of Warcraft y Everquest tienen millones de jugadores porque el mundo funciona mal. Vivimos en un mundo de máquinas, pero somos personas, somos seres vivos. Al final, estamos construyendo un mundo en el que sólo las máquinas podrán ser felices, y nosotros tengamos que buscar la felicidad en un mundo virtual porque somos incapaces de cambiar la sociedad. Al contrario de lo que decían en Matrix, no son las máquinas las que nos encerrarán en un mundo virtual: vamos a ser nosotros mismos. Increíble estupidez, pero todo sea por no cambiar un ápice. Al final todo se reduce siempre a lo mismo.

miércoles, febrero 21, 2007

Lamentaciones. Preguntas

Si, ya sé que el pasado es el que es y no se puede cambiar... pero hoy no puedo dejar de pensar: ¿por qué no podría haber sabido cuando tenía 18 años todo lo que se ahora? ¿por qué no estudié una carrera de letras?

Joer, si es lo que tendría que haber hecho antes de cogerle tanto asco a la Universidad (el ambiente de vagancia generalizado, los nervios artificales de los examenes, la desidia de los profesores, etc), pero me doy cuenta tarde.

No debo lamentarme de decisiones tomadas en el pasado, no debo lamentarme de decisiones tomadas en el pasado. Quizás si lo repito muchas veces me lo acabe creyendo.

¿Qué pinto yo programando ordenadores? ¿Qué clase de estupidez es esta? Me miro a mi mismo desde fuera, con los ordenadores y no entiendo nada. Todo es surrealista.

Creo que ya sé por que me siento tan desubicado.

martes, febrero 13, 2007

Vivir en las ciudades

Adoro la ciudad, es un hecho. Casi siempre suelo oír que la vida en la ciudad no es vida, que si hay mucha contaminación, que el estrés de tanta gente... Cada fin de semana miles de personas salen en masa de la ciudad para dispersarse por los bellos paisajes rurales que tanto abundan en esta geografía nuestra. Llegan al pueblo, normalmente el pueblo de su infancia o uno muy similar, y recuerdan lo bien que lo pasaron cuando eran niños, no oyen ningún ruido y eso les relaja, les tranquiliza. Sin estrés, dejando atrás todos los problemas asociados a la ciudad, se dedican por unos dias (las llamadas "vacaciones", ese invento del sistema para hacernos creer menos esclavos) simplemente a existir. La verdad es que si lo piensas un poco, es profundamente zen esa filosofía.

Bueno, a mi ese silencio, ese aire puro, esas noches oscuras la verdad es que me desquician. Cuando estoy bajo de ánimos, paseo por alguna calle populosa. Cuanto más grande y más contaminada mejor. Veo gente a mi alrededor, coches, luces y ruido. Respiro ese aire viciado al que tan acostumbrados están mis pulmones. Camino por llanas superficies de cemento y asfalto, abrazando la agradable sensación de encontrarme en un hábitat fabricado a medida para mi, sin depredadores, sin bichos molestos, donde los peligros son identificables y evitables. He nacido en la ciudad, me he criado en ella y sigo viviendo en ella. Igual que mi padre, igual que mi abuela, igual que mi bisabuelo. Nunca tuve un pueblo al que ir a pasar los veranos. Tampoco lo necesité. Aquí tengo teatros, tengo cines, tengo conciertos: soy una criatura de neón, uno de esos productos del ensanche de los que habla William Gibson en sus novelas. Soy el futuro.

En cuanto a la población que dice agobiarse en la ciudad, debo decir que ésta es un mero reflejo de la sociedad que la habita. Nuestro país es enorme (para los cánones europeos), pero cuando recorres su privilegiada geografía hay cientos y cientos de kilómetros de estepas y llanuras totalmente vacías, rotas de vez en cuando por ciudades de alturas elevadas, apelotonadas. No, no me vengan con la excusa de "es que no se puede construir en otro sitio, sólo en terrenos edificables, bla, bla". Mentira. En otros paises europeos (por ej, Holanda) la gente vive en casitas bajas, separadas a lo largo de todo el país. Aquí todos quieren (queremos) vivir en el centro de la ciudad, lo más cerca posible del meollo. En pisos, rodeados de gente por todas partes. No me vengan con hipocresías. La gente alrededor, la manada, el hábitat creado a medida les gusta tanto como a mí, les hace sentirse igual de cómodos. Lo que les estresa es su esclavitud, no el ambiente. Dejen de ponerse excusas y abracen la privilegiada sensación de vivir en un hábitat fabricado por nosotros y para nosotros.

miércoles, febrero 07, 2007

Contando mi vida

Demasiados días he dejado mi blog en boca de otros (bien acotaditos se podría decir que forman parte de mi filosofía) y ya va siendo hora de que escriba unas cuantas palabras salidas de mi caótico cerebro.

Tras esta estúpida disertación que suena a disculpa (¿debería disculparme por lo que escribo aqui?), vamos al turrón. La verdad es que estoy feliz. El trabajo me ralla, y mucho. Me jode que gente mucho más ignorante e infinitamente menos creativa se considere por encima simplemente porque "se fija" más en las cosas. Hay algunos que hacen bien el trabajo estúpido y repetitivo y otros que no, y me resulta extremadamente fastidioso tener que aguantar a gente que se pone por encima porque haces peor que ellos un trabajo de mierda que no le interesa a nadie. Y yo me pregunto, ¿debería considerarme por encima de ellos simplemente porque no son capaces de imaginar algo mejor? No, sólo me dan pena. Si se limitaran a dejarme en paz, sólo me darían pena, pero es que cuando me miran con lástima... A cambiar de trabajo tocan, antes de que me de por venir a la oficina con una katana. Fijo que si. Cambiar a un trabajo donde no me traten como a un becario. También debo reconocer que no toda la culpa es suya. Mi actitud frente al trabajo no es la correcta. Se me nota que lo que hago no me interesa, que lo hago con desgana. Mi aura es pura desidia. El trabajo ha pasado a tener una importancia tan baja, que cuando salgo de aquí ni siquiera me acuerdo de que trabajo. Consiguientemente, cuando vuelvo al dia siguiente a la oficina, ni siquiera recuerdo lo que andaba haciendo el dia anterior y eso me debe hacer parecer terriblemente estúpido cuando no sé responder a las preguntas sobre conversaciones que tuvimos ayer mismo.

Pero no todo en la vida es trabajo. Si todo lo fuera, estaría como estaba hace un año: deprimido, gris y sin esperanza. Fuera del trabajo, la vida no podría ir mejor: tengo novia, canto en un coro, estudio música, canto, estoy en tres grupos de teatro diferentes y estoy cumpliendo mi objetivo de ir, por lo menos, una vez a la semana al cine (aunque me vaya solo). Dentro de dos semanas empiezan los aplausos (si, aunque sólo de sean madres y amigos, seguro que saben a gloria). Encima hay más proyectos en perspectiva. El grupo de thrash metal empieza a tomar forma como idea en las cabezas de algunas personas. Tardará tiempo, pero algo se montará. ¿Ah, que no he hablado nunca del grupo que estaba pensando montar? Vaya, qué despiste. Para otro post.

martes, enero 16, 2007

Un año más

Un año más nos mantenemos aquí en la palestra con los mismos tres visitantes únicos, pero orgullosos de habernos resistido a apuntarnos al concurso 20Blogs.

Durante un rato, estas Navidades, han aparecido sentimientos de abandono, de borrar este blog que tantas satisfacciones me proporciona a mi, y que a tantos buscadores de niñas guarras, que despistados por un Google diabólico, ha aburrido sin remisión.

Diría que no he escrito aquí por culpa de un guión de corto que últimamente me tiene un poco ocupado, pero sería faltar a la verdad. Ese guión sólo me ha ocupado un poco de este fin de semana, y mis dos semanas de vacaciones en Navidad lo único que he hecho ha sido rascarme la barriga a dos manos. Eso si, con mucha juerga, con gripe en Nochevieja + Año Nuevo, con un grupo nuevo de teatro con el que vamos a preparar una función con fines benéficos (al final voy a creerme lo de que soy actor). Digamos que he disfrutado como un cochino en un maizal.

Y como bien saben mis habituales, esto solía ser un blog de quejas variadas. Cuando no hay quejas, no hay blog. Voy a seguir navegando por la blogosfera a ver si encuentro algo de lo que quejarme, pero como he decidido permanecer al margen de los mendigos de votos del concurso 20Blogs (vamos chicos, todos podemos ser Rafael Fernández), no creo que encuentre nada. Muy Zen me encuentro últimamente, oigan. Parece que vamos por el buen camino.

Actualización: No sé si ha quedado claro que el blog sigue, ¿eh? Si Alejandro Sanz lleva años ganando muchos minolles llorándole a un micrófono, no voy yo a dejar de ganar mis minolles llorándole a un teclado.

viernes, diciembre 15, 2006

Libertad

He oído demasiadas veces que la libertad, en el mundo en el que vivimos, se consigue con dinero. Que es el desahogo económico el que te permite esa libertad (única verdadera razón por la que merece la pena luchar, matar y morir) a la que aspiro. Que si tienes problemas de dinero vas ahogado, que no puedes respirar, que estás atado.

He descubierto que estaban equivocados. La libertad nace de uno mismo, e igual de difícil resulta ser libre con mucho dinero que con poco. Y aún diría más. Salvo casos puntuales (ricos hereditarios, loterías, etc...), cuanto mayores son los ingresos, mayores son las ataduras. ¿Por qué? Simplemente porque nos sentimos más seguros estando atados y la seguridad nos proporciona felicidad. Ya saben que, en iguales condiciones, los ricos siempre han sido más felices que los pobres. Pero no más libres.

No es libertad el poder decidir si vas de vacaciones a Kenia o a las Islas Griegas. Si te apetece irte hoy o en Abril, al Meliá o al Hilton, si quieres comer carne o pescado. Sólo dispones de la libertad que te da el dinero. Estás más atado que nadie. Sino, espera el día que te falte.

Libertad es poder tomar tus propias decisiones, tener tus propias ideas. Y para eso, que yo sepa, dinero no hace falta.

viernes, noviembre 03, 2006

Perseguir los sueños

El lunes me subí por primera vez a un verdadero escenario. Un enorme teatro con bastante gente (todas fans: nuestras madres, abuelas y hermanas) y yo leyendo un personaje del Tenorio. El personaje no me gustaba demasiado, y tuve que compartir atril con un tipo que hizo la otra mitad de mi personaje, pero no me puedo quejar.

Viendo las carreras de los actores a las que he podido tener acceso, veo que todos ellos empezaron con 3 o 4 años en anuncios porque les llevaban los papás a los castings(a ver si les ayudaban con la economía doméstica, imagino). Mis papás siempre se negaron a mercantilizar a sus hijos, y además nunca nos dieron educación artística alguna (salvo viajes, viajes a mansalva a toda Europa). Así que con 25 años me he subido por primera vez a un escenario, y me he dado cuenta de que no me quiero bajar. Quizás sea muy tarde, si es que algún momento es tarde para empezar a perseguir tus sueños. La verdad es que no lo sé.

Pero lo que si sé es que lo voy a intentar. De hecho, ya lo estoy intentando, y eso me sube la moral. Ya no estoy deprimido, veo un futuro. Un futuro incierto, un futuro en el que todo puede pasar, un futuro que me aleja de la aterradora combinación mujer+hijos+hipoteca+coche+domingoEnIkea.

Muchas veces he pensado que mis reflexiones filosóficas no me llevaban a ninguna parte, que era una manera de rallarme innecesariamente la cabeza. Muchas veces también me lo han dicho: que tenía que dejar de pensar tanto y disfrutar de las cosas tal y como vienen. Creí que estaba equivocado por plantearme hasta los cimientos mismos de mi existencia. Pensaba que era eso lo que me provocaba mis depresiones. Pero ahora me doy cuenta de que lo que me deprime es un tener un trabajo fijo, encerrarme en una oficina de 9 a 5 un dia, y otro, y otro, y otro y saber que el siguiente, y el próximo y la semana que viene también será así hasta la llegada de la combinación mortal descrita en el anterior párrafo.

Me he esforzado por no ser un joven fracasado según unos valores inculcados, y parece que lo he conseguido. Pero mis valores han cambiado, y si sigo así sí que seré un auténtico fracasado, desde luego no para la sociedad, pero sí para mi mismo. La gente que se queda en su sitio, que no aspira a nada, que aguanta todo lo que le echen para poder disfrutar lo máximo posible en su tiempo libre me parecen los auténticos fracasados.

Si, ya sé que esto parece una reflexión del Ezcritor, pero coño, es que está en mis favoritos porque pensamos exactamente igual sobre según que cosas.

sábado, octubre 28, 2006

Creación ciclotímica

Soy ciclotímico. Es un hecho al que no me puedo sustraer. No estoy lo suficientemente grave como para que me receten litio, aunque más de una vez me han sugerido si querría tomarlo. Siempre lo he rechazado. No me parece que lo que tenga sea ninguna enfermedad, ningún desajuste químico. Mi carácter simplemente es así, y de momento lo puedo mantener dentro de unos márgenes normales. Tan sólo espero que no empeore con el tiempo.

El hecho de tener este ligero transtorno hace que muchas veces abandone proyectos a medio hacer, porque prácticamente mi yo maníaco y mi yo depresivo somos personas totalmente diferentes, a las que les interesan distintos temas y que quieren realizar distintas actividades. Desde que descubrí mi afición por la creación artística, por el mundo de la creación siempre tuve miedo a que desapareciera cuando me diera otro de mis vahídos cíclicos. Que mi "otro yo" no sintiera la misma necesidad vital de expresarse que el yo que era en ese momento. Y por un tiempo he de reconocer que creía tener razón.

Pero acabo de descubrir, dándole muchas vueltas a la cabeza, que no es cierto. Esté en un estado o en otro, siempre mantengo la misma necesidad de crear para que otros vean, de ser el centro de atención. Lo que varía es la forma de hacerlo. Cuando estoy deprimidillo y en estado de bajón, lo que me apetece es escribir, compulsivamente. Escribir sin parar, quedándome encerrado en casa, en mi habitación, con la persiana bajada para que no entre la luz del sol. Lo que deseo es comunicar, que la gente me lea. Cuando estoy de subidón, no puedo pararme quieto a escribir, no logro hilvanar palabras ni soy capaz de juntar una frase mínimamente coherente. Tengo demasiadas cosas en las que pensar. Pero en esos momentos lo que deseo es subirme a un escenario, declamar, interpretar, cantar y bailar delante de todo el mundo, ver sonrisas pintadas en sus caras, salir al sol y no entrar nunca en casa. Lo que deseo es comunicar, que la gente me oiga y me vea.

Creo que al fin voy encontrando un equilibrio en mi polarizada vida. Y no se imaginan la tranquilidad que da. Es tan ilusionante ver luz, por fin, al final de este túnel de oscuridad...

martes, octubre 03, 2006

Ron y el Sentido de la Vida

En el libro El Alquimista, de Paulo Coelho (leído la semana pasada y recordado con una cita en este su blog) se habla de perseguir sueños. Yo por fin (después de años en blanco) vuelvo a tener un sueño, y estoy decidido a luchar por conseguirlo. Me tengo que enfrentar a la misteriosa fuerza, que, según el escritor brasileño trata de convencerme de lo contrario.

Familiares y amigos intentan desanimarme, como lo han hecho durante estos últimos años. Pero ahora mi determinación es fuerte. Esta vez no lo van a conseguir. Voy a luchar. Tengo un objetivo, tengo una meta y eso me hace feliz. No lo entienden, pero lo entenderán.

Afortunadamente, como también experimenta el protagonista del Alquimista, hay algo interesado en que llevemos a cabo nuestros sueños y nos anima y alienta a seguir cuando todos se conjuran contra nosotros. En este caso, este destino se ha manifestado en forma de post (o columna, como a él le gusta llamarlo).

Gracias, Gonzo por llevar hasta tu teclado las palabras de un sabio, un filósofo contemporáneo, que como todos los de su raza, jamás encontrarás en una tertulia de café Gijón, ni en un foro de Internet. Sólo dejándole viajar contigo en tu coche fiándote de que sea buena persona. A veces pienso que el mundo funciona porque existen personas como Ron.

miércoles, septiembre 20, 2006

Felicidad

En Octubre empiezo los cursos de la universidad a distancia. Empiezo cursos de intepretación en una escuela de teatro. Hoy me he apuntado a un curso de Guión de Cine y TV (es gratuito de de un buen nivel, así que tendré que rezar para que me admitan).

Creo que por primera vez en mi vida, se hacia donde voy, tengo una idea realista de lo que quiero y he iniciado un plan para intentar lograrlo, en lugar de quedarme de brazos cruzados diciendo que nada merece mi esfuerzo.

Tengo algo por lo que esforzarme y no me asusta la perspectiva.

Empiezo a jugar con la cerradura de la jaula, a ver si algún día consigo abrir la puerta.

viernes, septiembre 15, 2006

Seductor Nato

No soy yo una persona dada a alardear de ligues: me parece una zafiedad y una falta de respeto por la otra persona (dado que un ligue suele ser cosa de dos). No es caballeroso. Pero sí que soy una persona a la que le gusta hablar de sí misma. Y dado que este es mi blog y que lo uso para reflexiones personales, escribiré sobre un tema que llevo varios días pensando, pero que me resistía a escribir por miedo a quedar como un rufián creído y zafio.

Al final, es más grande la necesidad que tengo de escribirlo que la vergüenza del qué dirán así que aquí lo tienen, no sin antes leer esta nota a modo de disclaimer: no mido mi éxito (ni el personal ni el profesional) basándome en el número de conquistas que logro, aborrezco y desprecio a la gente que lo hace, y este post no trata de señoritas que caen en mis brazos. Intento enunciar la duda que me atormenta desde una posición objetiva y neutra.

El caso es que las señoritas se me dan muy bien. Demasiado bien. Tan bien que, en ocasiones, me llego a asombrar. Descubrí, gracias al Sentido de la Vida, el maravilloso ensayo Cómo ser un sinvergüenza con las señoras, que al parecer lleva circulando por Internet desde la época de las BBS. Es soberbio, una deliciosa guía de la psique femenina. Todo lo que dice son verdades fruto de la experiencia.

Y mi quebradero de cabeza viene porque muchas de esas cosas yo ya las sabía y las aplicaba, pese a no considerarme a mi mismo un sinvergüenza. El ensayo está ilustrado con ejemplos muy explícitos que aplican de manera práctica la teoría que se expone. Y yo he practicado la mayoría de ellos, pero sin darme cuenta. Me veo reflejado ante la mayoría de ejemplos en las formas, pero no en el fondo.

Yo no tengo una estrategia para dirigirme a las señoritas, no pienso en calzarme a esta o a otra (un caballero, ante todo), pero luego esas técnicas de las que habla para conquistar, simplemente me salen. Hace dos días sin ir más lejos, una señorita que se había unido hace poco tiempo a mi grupo de amistades, me pidió que nos viéramos a solas. Que una señorita se atreva a pedir directamente algo así deja descolocado, sobre todo porque, aunque yo consideraba que simplemente nos habíamos tratado como amigos, ella consideraba que yo la había seducido. Jamás fue mi intención, pues la señorita no era lo que se dice de mi agrado: vive con sus padres, es virgen, tiene fuertes sentimientos religiosos, muchísimos hermanos y hora de vuelta a casa. Aún con esos antecedentes, la seduje.

Dejando aparte las diferencias, lo cierto es que no es la primera (y espero que tampoco la última) con la que empleo técnicas de seducción sin enterarme de que las estoy empleando.

En el interesante texto sobre los sinvergüenzas, postula que existe una clase de hombre que no necesita ser un sinvergüenza: el seductor nato. Tengo la lengua afilada, una amplia cultura y bastante buen ver (esto último es opinión de mi madre) ¿Seré un seductor nato? ¿O será simplemente una impresión causada por mi profundo desconocimiento de cómo vive la gente de mi edad? Sea una cosa u otra, no me voy a quejar.

Y si estoy contento, ¿por qué me causa entonces quebraderos de cabeza? Porque el niño solitario y despreciado del instituto sigue dentro de mi. ¿Por qué antes me despreciaban y ahora babean? No creo haber cambiado tanto. Quizás haya sido el mundo, que ha cambiado a mi alrededor. Después de largos años sufriendo la más fría indiferencia, me cuesta entender todas las atenciones que se me dispensan. Quizás un pequeño cambio (pérdida total de vergüenza) haya significado la diferencia.

Quizás sí que soy un sinvergüenza.

viernes, septiembre 08, 2006

Preguntas y artistas

El objetivo de un artista, independiente de la rama a la que se dedique, es llenar el mundo de una belleza que merezca ser contemplada. Trata de hacer sentir a los demás lo que él desea que sientan (por distintos tipos de razones, cada cual tendrá la suya). Si nadie contempla su obra, nadie siente nada, ¿es en ese momento el creador un artista?

¿Un cantante sin audiencia es un artista?

¿Un músico que toca para sí mismo, no es artista cuando está encandilando a la audiencia con su interpretación?

¿Un cineasta que graba una bolsa de plástico y luego no enseña ese vídeo a nadie, es considerado un artista?

¿Un escritor lo es por el simple hecho de escribir o por la emoción que transmiten sus escritos? ¿Si esto fuera así, seguría siendo escritor aun cuando nadie lo leyera?