viernes, enero 20, 2006

Aclaraciones (Parte 1: El Ego)

El post anterior, que ya he corregido dos veces, me quedó como uno de los peores que he escrito jamás. Tenía un empanamiento considerable y cometí, aparte de los fallos de consistencia en los que incurro continuamente, en fallos gramaticales que harían sonrojar a un alumno de 3º de ESO.

Esta entrada tiene el objetivo de aclarar un poco mis motivos, y profundizar en los pensamientos que me han hecho llegar a concebir la idea de embarcarme en ese nuevo proyecto. También me gustaría comentar las ideas en contra que me hacen dudar.

Por supuesto, todo nace de un sentimiento que emana del carácter. Siempre debe haber un carácter que sea la razón primera que nos pueda lleva a escribir en esta blogocosa, a lanzar las palabras al viento, aunque a nadie puedan interesar. Y, de aquí sacamos la razón básica que me impulsa a crearlo: "si ellos pueden, yo también". Es decir, a diferencia de otros bloggers de mucho éxito (léase el inadaptado, por poner un ejemplo), no soy un sociópata compulsivo, amargado por mi aspecto y sin autoestima. Más bien al contrario: tengo la autoestima por las nubes y a raíz de esto creo que soy listo (ojo, que no sólo lo digo yo, que también lo dice mi madre), que estoy de bastante buen ver (eso lo dicen las muchachas, no sólo mi madre), y creo tener alma de artista (esto último es mentira, pero creérmelo me hace sentir mejor, sean clementes y concédanmelo). Pues resulta que me di cuenta de que los blogs de éxito (al menos la mayoría) siguen cuatro (si llegan) normas básicas y que son de muy fácil adaptación.

Evidentemente, este descubrimiento me hizo ver que cualquier mentecato (de esa pléyade de inadptados que pueblan este mundo nuestro, tan etéreo y virtual) es capaz de escribir un blog con 50000 visitas y 10-12 comentarios por post. Pues si un mentecato puede, yo, que soy listo (de verdad, pregúntenle a mi madre), soy perfectamente capaz de aplicar con raciocinio esas normas y conquistar al público. Pues claro, dónde iremos a parar.

Ah, que fácil, ¿verdad? La fama a tan sólo un paso. Pues no, queridos lectores. Ese paso es un pequeño paso para los tarugos, pero un gran paso (muy grande) para el que suscribe. ¿Y cual es ese paso? empiezan ya a preguntarse los ansiosos lectores, ávidos de una resolución final: pues nada más y nada menos que la humildad.

Si señores, después de mucho tiempo leyendo y un sesudo estudio, he descubierto que hay dos maneras de llegar a la fama en el mundo de los blogs: o escribiendo muy muy muy bien, o siendo una criaturita patética. Bueno, he de aclarar que esto no es exclusivo del mundo blogosférico, sino que es patente en cualquier otro aspecto de la fama. Porque, vamos a ver, ¿quienes producen obras que gusten, en este mundo actual? Pues, o los artistas con mucho talento y que producen verdadera belleza, que tienen un algo, o bien los que se consideran seres más patéticos que todos sus lectores y cuentan sus miserias (bien en la tele, bien en blogs). Estos últimos tienen éxito no porque produzcan belleza, sino porque hacen sentirse mejor a la gente que les lee.

Y ahora, reflexionando con seriedad yo no me imagino poniendome al nivel del gran Eduardo, ni soy un artista como la Petite, ni tengo la capacidad de trabajo de Vigalounge. Así que lo único que me queda es finjirme una criatura humilde, un ser amable y benevolente que escribe una visión triste del mundo.

Como podrán haber comprobado, la segunda posibilidad es el camino sencillo, el camino de los tarugos, el de las cuatro reglas básicas sin talento que las acompañe.

Pero, como podrán deducir si ya me conocen un poco por mis escritos lo de ser (fingirme) humilde me sabe a aceite de hígado de bacalao (por cierto, ¿alguien sabe cual es el sabor del aceite de hígado del bacalao?). Como decía mi admirado Groucho: "las claves del éxito son la honestidad y la humildad. Si puede fingir eso, ya lo ha conseguido".

2 comentarios:

Eduardo dijo...

Qué quieres que te diga. Cada vez estoy más convencido de que el éxito sólo es la confirmación de que uno ha hecho algo mal.
Ahora bien, la prueba fuego es: ¿qué dice tu abuela? ¿también piensa que eres listo?
P.S. Mejor fingir que finjir

Zhalim dijo...

Ostras, menuda falta!! Horrorizado me hallo. La cambiaré y fingiré que nunca existió.

Desde luego, estos dias estoy sembrau con la ortografía y la gramática. Va a ser por tener demasiado ágil el dedo de "Submit".

Mi abuela no opina, será que no me ve mu listo y trata de ahorrarme la vergüenza.

Una persona que tiene éxito no tiene por qué haber hecho nada mal, simplemente puede tener una capacidad que otros admiran, aunque no entienda por qué. O simplemente puede hacer un estudio sociológico para ver qué es lo que gusta a más gente y entonces crearlo (léase los 40 principales y OT)