lunes, octubre 17, 2005

Nihilismo antisocial

Estoy en pleno ataque de nihilismo antisocial, y voy a intentar explicar el por qué en este mi blog. ¿Por qué hago lo que Joi Ito dice que no debo hacer (esto es hablar de mi y mis circunstancias sin aportar absolutamente nada a mis lectores, como si les fuera a gustar mi patente estupidez)? Pues porque me ayuda a pensar y a organizar mis pensamientos.

Podría ir al psicólogo, desde luego. Pero me costaría dinero. El blog es gratis, es mio, y me lo follo cuando quiero. De hecho, fue creado por esto mismo.

Bueno, al grano. Como dije en un post perdido por ahí abajo, yo siempre he sido un nihilista, sólo que lo era inconscientemente hasta que un amigo (que sabe mucho de estas cosas) me lo dijo. Lo busqué en la Wikipedia y de verdad que me va como anillo al dedo. Casi cualquier escrito (paper) que me ha llamado la atención, o me ha chocado, o me ha gustado mucho, comparte esta rama de pensamiento filosófico. Evidentemente, me gustan porque yo pienso igual, y como el resto del mundo, me encanta leer opiniones que coinciden con las mias. Es una forma de reafirmación de nuestra (nuestra por ser seres humanos) propia y patética personalidad que necesitamos de vez en cuando para poder seguir siendo las hormigas trabajadoras, pero con consciencia de ellas mismas, que nuestros dirigentes quieren que seamos (¿veis, veis como soy nihilista total?).

Este sentimiento se me dispara durante las vacaciones, ya que el aborregamiento al que me impulsa la sociedad, y al que yo abúlicamente me rindo, desaparece, sustituido por duras disquisiciones filosóficas sobre si lo que hacemos está bien o está mal. Encima, vuelvo al trabajo después de vacaciones y me encuentro el post del pescador en el blog La Maldición de Sísifo, que aprovecho para recomendar (yo lo sigo a diario). En definitiva, lo que plantea la cuestión del pescador es:

¿Para qué trabajamos? Para ganar dinero produciendo bienes.
¿Para qué queremos ese dinero? Para adquirir los bienes que hemos producido.
¿Para qué necesitamos esos bienes? Para poder seguir trabajando.

Cuando estoy de vacaciones, y me voy a un pueblo casi deshabitado, o me pongo a viajar por el mundo (manta y carretera es mi estilo), consigo distinguir la estupidez de mi vida (y las vidas de los demás) con mayor claridad, pero no tengo la impresión de estar perdiéndola, porque me doy cuenta de ello e intento hacer cosas para cambiarla.

Las cosas no vienen gratis, hay que ganárselas. Por supuesto que mi vida no va a cambiar hoy, ni tampoco mañana, pero soy joven y tengo muchas ganas de luchar, y por Crom que lucharé, porque siento que eso es lo que debo hacer.

El antisocialismo adherido al nihilismo parte de la base de que ya no me queda confianza ni fe en el rebaño de hormigas aborregadas con circenses que me rodean. Cómo voy a tener confianza si el aborregamiento ni siquiera está conseguido con panem et circenses, porque la pura codicia de las mismas clases dirigentes (que casualmente también son productores de bienes) que desean controlar el rebaño les impide regalar el panem (alegoría de los bienes producidos), y además lo cobran a precio de oro. Aun con todo, consiguen una masa feliz y obediente, que consume lo que se le dice. Increíble pero cierto. Esto está pasando ahora mismo. Las clases dirigentes especulan con bienes primarios básicos (vivienda, sobre todo), y en este país de mequetrefes y adoradores de la fraude y el engaño, en este país donde vivir del cuento es deporte nacional, la gente se sube al carro y aumentan todavía más los precios, atomizándose el mercado en miles, millones de pequeños y malvados especuladores que tratan de medrar como ratas en la sociedad sucia y corrupta en la que les obligan a vivir, creyéndose cada uno de ellos el ombligo del mundo (¡qué digo del mundo, del Universo, pues su egocentrismo no conoce límites!).

Si esta misma gente despertara del sueño en el que les tienen sumidos, romperían esa baraja trucada con la que les obligan a jugar arrebatándoles por la fuerza esos bienes almacenados para subir artificialmente el precio. Pero no despertarán. Por eso añado el vocablo "antisocial" a mis tendencias nihilistas. Para distanciarme de ellos. Nietzsche, el padre más claro del nihilismo (como corriente filosófica. Los rusos lo inventaron como movimiento político) recomienda guiar al rebaño, pero yo no considero siquiera que el rebaño deba ser guiado. Ni siquiera se merecen eso.

Por cierto, aprovecho para recomendar el blog del Camarada Bakunin, que es un señor mucho más instruido que yo, pero también destila este aire nihilista que me alegra todas las mañanas haciéndome saber que no estoy solo en el mundo.

3 comentarios:

Telémaco dijo...

Zhalim, gracias por visitar mi blog y por recomendarlo.
Creo que yo también comparto con los nihilistas el desencanto por esta sociedad y el pesimismo en cuanto a encontrar un sistema que consiga un mundo más justo.
Pero no estoy de acuerdo con el uso de la violencia por el que ellos abogaban.
Ese camino ya se ha probado millones de veces y creo que está suficientemente probado que sólo engendra más violencia.

Zhalim dijo...

Tu blog está muy bien, me gusta mucho. Por otra parte, es cierto que la violencia sólo engendra más violencia y que mediante la aplicación de ésta al sistema político al final acabas con un Stalin en el poder.

Pero hay veces que no parece quedar otro remedio. De todas maneras, considero "la violencia" como una metáfora de ese "romper con todo", de no entrar en "su" juego y romer el círculo de una manera abrupta e inmediata.

Camarada Bakunin dijo...

Jejeje... has conseguido sonrojarme con tu comentario. Siempre halaga que te lean con placer.
Y, tranquilo: no estás sólo. Hay todo un ejército de ciudadanos cabreados en la sombra que no deja de crecer. La Red y los blogs han conseguido que podamos conocernos y estrechar lazos. El hacktivismo será el arma de las próximas revoluciones (en el plano físico nadie quiere ir ya a las trincheras). ¡Anarquía digital!
¡Cielos, qué soflama acabo de soltar!
Un saludo.